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Yo, tengo una casa. La pago como puedo, mensualmente junto a mi marido. Ambos trabajamos con todo nuestro sacrificio y amor para ello. Los dos, tenemos profesiones sociales de ayuda al prójimo ya que somos profesores de educación especial. Yo, funcionaria, he visto reducido mi sueldo las veces que le ha dado la real gana, y perdone mi tono poco amable, amén del robo a mano armada de la paga de Navidad, a este y al anterior gobierno. Mi marido, por su parte, ha estado más de cinco meses sin cobrar, porque trabaja en una ONG a la que el gobierno de la Comunidad Valenciana, le debe más de un pastón; una auténtica barbaridad. En la actualidad, le deben todavía dos meses de su nómina. Hasta ahí, más o menos como cualquier español inmerso en esta mierda de crisis. Hasta aquí.
Sobra decir que pagamos nuestros impuestos regularmente, los justos y los injustos que se inventan para estrujar a un cada vez más estrujado pueblo. Cotizamos a la seguridad social y hasta pagamos el puñetero IVA que se han sacado de la manga, sin tener en cuenta que las personas que componemos este país, estamos hasta el mismísimo bonete. Tenemos seguro de vida, de casa y hasta de salir a la calle, porque esto de la delincuencia, sube al mismo ritmo que el recibo de la luz. Cantidad, que por supuesto, como ejemplares ciudadanos, como hormigas del cada vez más oscuro y estrujado hormiguero, abonamos una y otra vez, sin rechistar, a pesar de que somos conscientes, nosotros sí, de que el derecho a la electricidad, en este al menos llamado "primer mundo" es un puñetero derecho.
Hasta aquí, somos, más o menos como la mayoría de los españoles. Hasta aquí, repito.
Resulta, que ustedes, querido y admirado presidente de Iberdrola, gestionan una empresa donde se permiten el lujo de venir a mi casa y joderme, y sí, digo joderme con todas las de la ley, la instalación eléctrica. Así, sin avisar, se presentan en mi casa, toquetean el contador de la luz, el cual al parecer ya había sido cambiado en el mes de mayo del 2012 sin comunicar nada, y zas!! Oiga, un error, un chispazo y la casa sin luz ¡¡¡¡DURANTE UNA SEMANA!!!!, porque ustedes, ¡ay, no sabían nada! ¡¡Claro!! El delincuente que vino a mi casa, ni dejó papel, ni notificación, ni nada. Pasó como un fantasma, estalló la instalación eléctrica y se permitió decirle a la señora que estaba en ese momento dentro de mi vivienda, que me avisara y que llamara a un electricista porque "algo se había roto". ¿Saben qué? VÁYANSE A LA MIERDA.
Cientos, qué digo cientos, miles de llamadas a sus 902 intentando dar con algún responsable que nos explicara el porqué del atentado a mi casa. Y sí, digo atentado porque lo es. Casi una semana sin agua caliente, calefacción, teléfono, internet, televisión, luz eléctrica y encima dando gracias a Dios porque no se me había incendiado la vivienda. Porque podían haberlo hecho. Junto a eso, la preocupación de no saber cuántos electrodomésticos se habían malogrado.
¿Sabe? Le voy a decir una cosita, por si aún no se había percatado. Usted, los suyos, los que gobiernan y la madre que los parió a todos, tienen los mismos treinta y dos dientes que tenemos todos los demás. El mismo sistema circulatorio por el que la sangre hierve cuando algún mamón viene a fastidiarte lo que con tanto esfuerzo estamos sacando adelante. Y hoy he sido yo, pero mañana puede ser mi vecino, al día siguiente una finca entera, etc. Y sí, a veces nos sentimos como David contra Goliat. Sí, el pueblo se siente indefenso, pero ay de ustedes, ay de ustedes que se sienten tan seguros dentro de sus burbujas de poder... ¡No sigan cabreándonos!
Finalmente, el viernes, dos operarios de Iberdrola, tuvieron a bien pasarse por mi casa, darme la razón y... decirme que al final iba a tener que venir un electricista a cambiar DOS PUÑETEROS CABLES que son los causantes del destrozo de mi confort, de mi hogar, de mi paz, de mi semana de mierda y de cientos de euros que me he gastado intentando que ustedes respondieran a su error. "Ay, es que los anteriores eran de una subcontrata y no sabían lo que hacían". VÁYANSE A LA MIERDA DE NUEVO.
No sé cuántas bombillas estalladas, ojos de buey reventados, un teléfono y un módem quemado, un ordenador frito y a Dios gracias que lo demás finalmente ha podido ser reparado.
¿El seguro se hará cargo? , se preguntarán. Pues bien, a fecha de hoy, todavía estamos esperando a que respire. Nada de nada. Solo espero que se ahoguen en su misma incapacidad.
Esta sociedad está cada vez más hundida en la mierda, en la corrupción, en el más absoluto caos, en la infamia y en el desespero. Esta sociedad, está cada vez más cansada, aburrida de dar oportunidades, hastiada de sentirse marionetas, títeres manejados por cuatro todopoderosos que gobiernan a su puñetero antojo.
Sí, lo sé, solo soy una hormiga, una diminuta hormiga del hormiguero, pero estoy cabreada. Mucho, muchísimo y lo peor es que a lo lejos oigo rugir la marabunta. Yo de ustedes, reflexionaría hacia dónde se dirigen. La marabunta arrasa con todo.